domingo, 8 de abril de 2018

WHY DO WE -CONTINUE- FIGHTING? : NO ESTABAN SOLOS



Al principio de la Segunda Guerra Mundial, la administración Roosevelt, acudió a la propaganda y cineastas tan reconocidos como Ford, Wyler, Houston, Stevens y Capra, literalmente se militarizaron para contribuir al esfuerzo de guerra. A los efectos de nuestro comentario, nos interesa el caso de Capra que junto al guionista A. Litvak (depurado de forma absurda años más tarde por el senador demente J. McCarthy y la histeria colectiva del anticomunismo de los años 50) crearon una serie de documentales que titularon Why we figth? Cuyo título hoy en día nos puede parecer obvio, pero que en aquella época resultaba muy certero y es que, una de las resistencia que la administración Roosevelt tuvo que vencer fue el aislacionismo totalmente mayoritario en la población norteamericana de la época momentos antes de Pearl Harbor. A la gente de la calle, había que explicarle por qué había que luchar, por qué era necesario detener el nazismo en Europa y el imperialismo japonés en el pacífico, ya que básicamente, sobre todo en el caso europeo, al americano medio le importaba un pimiento que los europeos se enzarzaran de nuevo a tiro limpio. La cuestión es ¿Qué se nos ha perdido ahí? ¿Por qué nuestros jóvenes deben morir en Europa otra vez? A esta postura, no tanto pacifista, como  no intervencionista en general, la historiografía clásica la ha denominado "aislacionismo", aunque realmente la idea no era permanecer aislados sino básicamente no intervenir en lo que se entendía como guerras ajenas. De ahí las dudas que se generan hoy en día sobre el receptor real del beneficio de Pearl Habor, ya que el 7 de diciembre de 1941, supuso para Roosevelt la razón definitiva, el casus belli perfecto para hacer de Estados Unidos un país metido de hoz y coz en el esfuerzo de guerra y vencer el aislacionismo de amplias capas de la población. Luchar a partir de una agresión en suelo estadounidense resulta más convincente que hacerlo porque unos tipos alemanes cabreados con pantalones de montar y bigotillos chaplinescos quisieran dominar Europa. Si nos fijamos a partir del famoso discurso de la infamia del Presidente Roosevelt ante el congreso, la propaganda estadounidense puso el acento en el denominado "pacto tripartito" dando por hecho la confluencia de intereses de Japón, Alemania e Italia. Luchar contra el agresor Japón era igual que hacerlo contra el agresor de los Europeos: Alemania y su aliado Italia. Se trataba de luchar por la libertad, que la Liberty Bell de la victoria resonara en el mundo entero como sonó el 8 de julio de 1776, convocando a los ciudadanos de Filadelfia a la lectura de la Declaración de la Independencia. Esta imagen la famosa Liberty Bell, auténtico icono de la libertad, la abolición de la esclavitud y la lucha por la independencia en los Estados Unidos fue utilizada por Capra y Litvak para terminar sus documentales, uniendo el destino de la libertad mundial a la victoria de los Estados Unidos en la guerra. La Segunda Guerra Mundial ya era nuestra guerra ¿Por qué luchamos? Por nosotros mismos y nuestra civilización. Dicho esto ¿Si  la locura nazi, el antisemitismo, la eliminación física del adversario político, los delirios expansionistas aparecen hoy en día como una mentalidad tan dañina, por qué los estadounidenses necesitaban tanta propaganda para entender que el tío gritón del bigotillo ridículo era un peligro, tanto para Europa como para ellos mismos? Porque básicamente no tenían muy claro que el nacionalsocialismo fuera algo malo. Sí, sabían que era antisemita, sí, sabían que habían masacrado a los comunistas alemanes, incluso a sus adversarios en su mismo partido, sí, sabían que había invadido Polonia, que se había anexionado Austria, Checoslovaquia y que probablemente iría a por Francia, sabían que Estados Unidos estaba recibiendo gente exiliada de Europa "recomendando la Gestapo a todo el mundo" (irónica despedida que firmo S. Freud al obligarle la Gestapo a redactar algo a favor, antes de dejarle salir de Viena al exilio). Todo eso ya se sabía, Charles Chaplin ya había estrenado The Great Dictator. Se sabía ¿Y qué? Analicemos este magma extraño en el que el nacionalsocialismo no sólo era no era despreciado, sino que incluso molaba.

Casi todos los documentales de la Segunda Guerra Mundial, incluso buena parte de la historiografía clásica, presenta el nacimiento, desarrollo y explosión del nazismo en la guerra como producto de cuatro flipados que confluyeron en determinado espacio-tiempo. En este sentido, ahora mismo se puede ver un documental en Netflix llamado Hitler's Circle of Evil, que abunda en esta visión: cuatro o cinco locos asesinos sedientos de poder y muy listos alrededor del demonio Hitler ¡¡¡Qué imagen más confortable!!! Presentar como  muy raro, muy excepcional y muy localizado algo que no era ni raro, ni excepcional ni sobre todo localizado. Alrededor de la aparición del nazismo se ha generado esta confortable patraña, eran cuatro locos. Y de eso, nada. De ahí el esfuerzo de Capra y Litvak, de Freud, de Chaplin. En otras palabras: no estaban solos. 

Centrémonos en Estados Unidos, sí en Estados Unidos, uno de los lugares donde el nazismo caló hondo. Si alguien lee esto, así de golpe, seguramente pensará que exagero. Pues no, el esfuerzo propagandístico de Capra y Litvak no era por afición, luchaban contra ideas concretas y personajes que abrazaron ideas muy cercanas al nazismo, cuando no directamente nazis y no eran cuatro iluminados. En uno de los documentales de Capra, se puede ver el Madison Square Garden lleno hasta los topes en un mitin del German American Bound, en el que, creando una imagen alucinante, las barras y estrellas y retratos de T. Jefferson conviven, con cruces gamadas.


Insisto no eran cuatro iluminados. Si analizamos los personajes más populares de los Estados Unidos de los años 30 quizá entendamos ciertas cosas. Nos vamos a centrar en un personaje de revista del corazón, uno del mundo de los negocios y un héroe nacional. Si habían tres personajes famosos y populares en los años 30 eran estos tres triunfadores, tres ganadores, tres ejemplos para todos y que en aquella época, no sólo eran conocidos, sino que eran adulados y admirados:

1.-Wallis Simpson: heroína del amor romántico que rescató con su atractivo de Pensilvania al mismo Rey de Inglaterra, teniendo que decidir entre ella o la misma corona. Ganó Simpson y el amor triunfó: ¡¡¡Qué bonito!!! Esta parejita tan maja, entre besos  y amor empalagoso, de vez en cuando viajaban a Berlín a entrevistarse con Adolf Hitler al cual admiraban y respetaban.  Es más, se sospecha de forma muy documentada que Hitler tenía previsto "reponer" en el trono a Eduardo VIII que tuvo que abandonar por amor. Aquí en la foto se le ve recibiendo los honores. 


Si había un pareja admirada no sólo en Estados Unidos sino en el mundo entero por elegir el amor por encima de todo eran Wallis Simpson y Eduardo VIII.

2.- Henry Ford. En este caso podríamos haber puesto a Rockefeller que también simpatizó con los nazis de forma abierta o al padre de JF Kennedy que los nazis les parecían la mar de recomendables y no de forma irónica como Freud. Elijo a Ford porque si hay un hombre que representa de forma teórica y práctica el triunfo del capitalismo ha sido Henry Ford que puso en práctica la división taylorista del trabajo y que ha sido fundamental en el desarrollo de la economía de mercado mundial. Piedra angular para la construcción del sistema de mercado. Además no sólo simpatizó, participó de forma activa y recibió importantes condecoraciones del III Reich ,como la Cruz del Águila (la más importante para un extranjero). Ford era un teórico y un práctico. Ayudo de forma entusiasta y de forma práctica al desarrollo industrial del III Reich suministrando material e ingenieros para el proyecto nazi del coche del pueblo, en alemán Volkswagen ¿Les suena? Así como en la creación de una fábrica de ensamblaje de piezas para la Wermacht. Ford no sólo se quedó ahí, apoyó de forma radical a Hitler para la consecución del poder en Alemania, es más, el único norteamericano que nombra de forma expresa en Mein Kampf es Henry Ford, que contribuyó además al delirio antisemita que posibilitó y justificó el Holocausto con su libro de esclarecedor título "El judío internacional el mayor problema mundial". Lo dicho, un teórico y práctico. Tan es así que Ford Werke AG en Alemania utilizó sin ningún problema mano de obra esclava. Ya lo decía el mismo Ford; el único problema cuando contrato dos brazos para la cadena de montaje es que vienen acompañadas de un cerebro. Claro, si son esclavos de razas inferiores es mucho más llevadero.

3.- Charles Lindbergh. Si había un personaje popular en los años 30 era Charles Lindbergh, auténtico héroe americano, además de ser el primer hombre en cruzar el atlántico en avión, la prensa generó alrededor suyo un halo de glamour alucinante. Lindbergh o Lindy, como le llamaban de forma familiar y cariñosa fue calificado como el yerno perfecto, el novio ideal para nuestra hija. La circunstancia del secuestro y cruel asesinato de su hijo pequeño (apenas un bebe) lo convirtió además en un personaje no sólo admirado por su proeza, sino por su capacidad de sobreponerse al sufrimiento atroz que supone la pérdida de un hijo. Un ejemplo en toda regla. Pues bien. Este señor además de todas estas bondades y tras un viaje a Alemania en la que conoció al Fürher y a Göring, cayó rendido a sus pies y se convirtió en uno de los partidarios de Hitler más activos. Se mostró en público a favor del antisemitismo nazi y sobre todo de la eugenesia, es decir, la aplicación de la genética y las leyes biológicas en general para el mejoramiento de la raza. Tal cual. Además participó de forma muy activa en los mitines del America First Comitee, mira, este nombre también me suena. Esta asociación se dedicó a vilipendiar a Roosevelt por involucrar a Estados Unidos en la lucha contra el nazismo. Se pensó en Lindgbergh como presidenciable. Era realmente una estrella rutilante de la América de los 30.

Para más información sobre Ford y Lindy y sus ideas abiertamente nazis, aconsejo el libro de Max Wallace The American Axix: Henry Ford, Charles Lindbergh, and the Rise of the Third Reich.

En suma, no estaban solos, no eran cinco colgados con bonitos uniformes diseñados por Hugo Boss. Eran muchos. No estaban solos, porque portaban unas fáciles soluciones a problemas muy complicados y que realmente atormentaban a la Europa de entreguerras y eso atrae mucho. Así pues, cuidado con dialécticas muy parecidas y tan confortables como, la culpa la tienen los extraños, el diseño de nuestra sociedad es perfecta, son estas excrecencias que le salen las que perturban la felicidad de nuestra raza, porque ahí, aunque el diseño del traje de Hugo Boss, sea diferente, no deja de ser de Hugo Boss, no sé si me explico. Aquí ya no estamos hablando de historia. 

Es verdad que al final de la guerra, no quedaban muchos y los que quedaban se ocultaban o juraban y perjuraban que su papel en el nazismo fue insignificante. Es más, muchos se incorporaron como si tal cosa al "nuevo orden". Estos que, de forma vergonzante, se ocultaron e incluso después desarrollaron sistemas que habían empezado a crear con mano de obra esclava, como Von Braun, por ejemplo o la cineasta más sobrevalorada de la historia Leni Riefenstalh, se han inventado diversas leyendas para justificarse, la más absurda y curiosamente la que más éxito ha tenido es que Hitler los hipnotizó y no sabían lo que hacían, no eran ellos y un montón de estupideces similares. Otra técnica es la que podríamos denominar la "gran mentira francesa" por la cual, a tenor de lo que se ve en los documentales o lo que dicen muchos, el 99,9% de los franceses eran de la resistencia. La "gran mentira francesa" se puede aplicar a prácticamente todos los países ocupados, en los que el nazismo encontró más colaboración que resistencia, quizá la única excepción sea Polonia (tenían experiencia). En otras palabras, los trenes más llenos hacia Birkenau, salían de Francia, primero con judios de toda Europa que fueron a refugiarse a Francia, pero luego con franceses disidentes, franceses judios, franceses gitanos, es decir, franceses. Probablemente esta es la razón, tan peligrosa, por la cual se ha generado esta imagen, totalmente falsa y absurda, de que los nazis eran cuatro gatos hipnotizadores y es que La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto (Joseph Goebbels). Pongamos unos ejemplos más:

a) America great again

b) España nos roba, Europa nos roba, los judíos nos roban... (aplíquese a cualquiera)

d) Los inmigrantes nos quitan el trabajo

c) Los catalanes quieren romper España

d) Los refugiados sirios vienen a islamizar Europa

e) El holocausto es falso

f) El fascismo y el nazismo no se pueden volver repetir.

Cuidado...










viernes, 16 de diciembre de 2016

COMENTARIO: EL PAPEL DE LA ORGANIZACIÓN ESCOLAR EN EL CAMBIO EDUCATIVO: LA INERCIA DE LOS ESTABLECIDO (José Luis San Fabián Maroto)*

Se ha venido constatando la existencia de unos frenos al cambio en los sistemas educativos. El autor, analiza la posibilidad de que este freno se sustancie en la inexistencia o presencia muy reducida, de alusiones a la organización escolar en toda la producción legislativa que aborda el proceso educativo. El descuido legislativo de la dimensión organizativa, es, según el autor un elemento que explica el fracaso consecutivo de prácticamente todos los ejercicios de renovación didáctica emprendidos desde el poder legislativo. A ello coadyuva, según señala,  una especie de aversión del docente hacia los aspectos organizativos. Estableciendo así una perniciosa dicotomía entre el trabajo de organización (más estructural y serio) y el didáctico (más creativo). Ante la complicación, paradójicamente, el elemento ganador es la continuidad y el conservadurismo, en los dos elementos: didáctico-pedagógico y organizativo. Así pues, podemos colegir, que ambas instancias están íntimamente unidas en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Por lo tanto, no se trataría de una dicotomía de polos enfrentados, ni tan siquiera dos caras de la misma moneda, es un fenómeno heurístico susceptible de ser contemplado como un agregado de decisiones que en su gobierno,  deben estar imbricadas.

En castellano la palabra que define la suerte de elementos encaminados a conseguir el poder y la labor de gobierno y organización de las prioridades es la misma: política. Esto que parece anecdótico, no lo es tanto si pensamos que, como bien señala el autor, ni tan siquiera cada partido que ha accedido al poder ha intentado cambiar la política educativa, incluso tratándose del mismo partido, ante un cambio de signo político, no se han resistido al cambio de la legislación educativa. Es decir, la política como suerte de elementos encaminados a la consecución del poder, contamina la labor de la gobernación y asignación de recursos, convirtiéndose en acciones de la misma dimensión. En otras palabras, hacer política es hacer propaganda y hacer que mi cosmovisión triunfe es igual que la gobernanza de recursos públicos. Esto además explica muchos fenómenos tan cercanos. En inglés, sin embargo, la propaganda política y los rifirrafes entre gobierno y oposición es Politics, sin embargo la política educativa de tu país no sería Education Politics, sino Educaction Policy. Así pues existen dos instancias la Politics y la Policy, con dos significados diferentes y con estrategias de aborde diferentes.

El autor, identifica también, once frenos que explican la escasa influencia de la dimensión organizativa en la producción investigadora:

1.- Lo modelos teóricos de organización escolar, son dependientes de los de organizaciones ajenas.

2.- Los teóricos de la organización no se interesan por la escuela

3.- Las investigaciones que existen están centradas en aspectos formales.

4.- No hay investigación empírica

5.- Excesiva dependencia numérica de las investigaciones, sin reflexión crítica

6.- Ignorancia de la Ciencia Política y la Sociología

7.- Transferencia acrítica de resultados de otros sistemas

8.- Modernizar sobre el papel, pero si atender a modernizar también la organización.

9.- Dependencia epistemológica de los investigadores con la institución.

10.- Dificultad en el trabajo de campo por lo fragmentario de la actividad docente.

11.- El aula como norte de la investigación y como única "unidad de enseñanza" y por tanto objeto único de la investigación, olvidando la dimensión organizacional.

En resumen, prima un "funcionalismo pedagógico" en el que la organización se supedita in toto al proceso educativo en el aula y por otro lado, un pensamiento en el que las políticas organizativas aparecen como irrelevantes a efectos educativos. No obstante, sobre todo en tesis doctorales, se señala cierto cambio en los últimos años.

Para finalizar, simplemente me gustaría reflexionar sobre las consecuencias de la actuación de estos frenos que el texto trata de explicar. Es una reflexión inconológica:


Esto es un teléfono moderno


Esto es un teléfono antiguo
Escuela antigua

Escuela moderna



El teléfono antiguo y el moderno no son la misma cosa, sin embargo la escuela vieja y la nueva en su organización espacial y apariencia, prácticamente son iguales. Puede ser anecdótico o igual no.

Maroto San Fabián, José Luis. El papel de la organización escolar en le cambio educativo: la inercia de lo establecido. Revista de Educación. 356. Septiembre-diciembre 2011 pp 41-60










lunes, 13 de julio de 2015

LA EXTINCIÓN Y LA FELICIDAD DIGITAL


Las cantidades colosales de información que circula por las redes, privadas y públicas, la mayor parte gilipolleces sin importancia, provocó al principio de la era de la información la invención de un sistema lingüístico capaz de transportar esa cantidad de estupideces ocupando el menor ancho de banda posible. Para entendernos, que si un imbécil en Renania Westfalia quiere que veamos lo que hace su gatito, cuando juega con un puntero láser en la pared, algo absolutamente crucial para la humanidad, podamos verlo de forma barata, cómoda y enviarlo al universo mundo sin ningún problema  y otro imbécil equivalente pueda reenviarlo al otro lado del globo y así crear un trending topic. La digitalización y la multiplexación de información para su envío, repito, chorradas en su mayor parte, permite que los seres humanos nos regocijemos en nuestra propia estulticia. 

Antiguamente, cuando queríamos ver el Festival de Eurovisión, se tenía que establecer una comunicación analógica vía satélite y la voz de José Luís Uribarri, sonaba como cuando se hacía una conferencia con tu tía Adelita la de Soria. Hoy, otra vieja gloria, Jose María Iñigo, suena como si estuviera a tu lado y la imagen HD entra como un cañón. Transmitir vía satélite con la multiplexación digital es más barato que hacerlo por enlaces terrestres. En los telediarios se hacen conexiones en directo vía satélite a tres manzanas del centro emisor, algo que si bajara un extraterrestre se partiría el culo. Pero así somos. Esto es otro tema que trataremos en posteriores capítulos.
Para conseguir que todas estas idioteces viajen de forma segura, primero hay que tratarlas de forma que las máquinas puedan comunicarse entre ellas y transmitirlo eficazmente y a bajo precio. La digitalización de la señal, es decir, convertir en valores numéricos, en ceros y unos, el lenguaje complejo humano. Las máquinas son así, sólo quieren saber si está o no está, si no está es 0 y si está es 1, fin de la cuestión. Esta reducción permite que las máquinas hablen entre sí más deprisa, eso sí, ese lenguaje creado por el ser humano para que las máquinas hablen muy rápido entre sí y poder transmitir muchas cosas, resulta incomprensible para el propio ser humano que lo ha creado. Algo muy interesante para un recién graduad@ en filología y su tesis doctoral. En otras palabras, creo un lenguaje que no entiendo. Perfecto. Esto es anecdótico e intranscendente, por eso es interesante para una tesis doctoral, el problema es que este lenguaje ha devenido pensamiento, como es propio del los lenguajes naturales y ahí es donde radica el problema. La forma en que las máquinas se comunican: 0 y 1, ha devenido ser o no ser.

Pensemos el siguiente efecto. Antiguamente, cuando un aparato de televisión no le llegaba bien la señal, tenías la oportunidad de seguir viendo tu programa favorito, aunque no perfectamente, quizá con alguna interrupción, con un poco de nieve. Hoy en día la televisión o se ve de puta madre full hd que te cagas, o no se ve una mierda. No hay punto medio o 0 ó 1 o la claridad absoluta o la oscuridad total, o ser o no ser. La señal tiene que ser perfecta, si no, nada.  Esto nos sigue pareciendo intranscendente ¿Cómo podemos colegir, a partir de esto, que el ser humano camina hacia la extinción? Vayamos a un ejemplo muy interesante y que da para muchos libros de autoayuda y charletas de gilipollas que quieren arreglar la vida a los demás, algo mucho más humano, más transcendente: la felicidad. Qué bonito ser feliz ¿Quién no quiere ser feliz? ¿Qué colgado no quiere una familia perfecta, una pareja perfecta que atienda tus requerimientos amorosos a la menor insinuación? ¿Una cervecita al borde del mar, con unas almendritas? La felicidad vamos. El problema viene cuando queremos que ese estado de éxtasis de felicidad completa dure para siempre y que en todo momento esté activo. Es decir algo absolutamente imposible. En Annie Hall, Woody Allen paraba a una pareja en la calle y les decía, poco más o menos, no es textual: parecen ustedes muy felices, cómo lo consiguen, y respondieron: porque somos completamente superficiales.  Pues ese estado bobalicón de felicidad publicitaria o de película de comedia romántica, aunque nos parezca mentira, hay un montón de gente que cree que existe. Es decir, la felicidad y la infelicidad, es su 0 y su 1. Al igual que la televisión se ve o no se ve, no hay punto medio, o soy absolutamente feliz o soy absolutamente infeliz. Es más, fíjense con qué facilidad se utiliza la palabra "absolutamente" hoy en día, yo me incluyo. La felicidad completa y total se ha convertido en algo posible, alcanzable, al igual que existe el 0 puede existir el 1. Y no. La felicidad, al igual que todos los sentimientos, producciones, y "cosas" humanas, no son absolutas.  Nadie es completamente feliz y si cree que puede serlo, se convertirá en completamente infeliz y además convertirá a todos los que le rodean también en unos infelices. Es más, la supervivencia humana como especie, depende esta imposibilidad, ello ha traído consigo la mejor arma de supervivencia, la adaptación,  la clave de la supervivencia humana como especie. No hacer falta pensar mucho para razonar esto, los Pandas; si no hay bambú no comen, al borde de la extinción. Son animales digitales su 0 es no hay bambú y su 1 es sí hay bambú. Las ratas: comen carne, pescado, hierbajos, mierda de todo tipo, hasta se adaptan al veneno y les sirve de alimento, hay más ratas que seres humanos. Las ratas son analógicas, no tienen ceros y unos, tienen infinidad de puntos intermedios; la clave de su supervivencia: la adaptación, si no hay queso, la piel del queso, si tampoco, una cascara de plátano, el plástico de un cable eléctrico, cualquier cosa, adaptación.
El ser humano, también era The Fucking master de la adaptación pero ya no. Creer posible la felicidad completa, es uno de los síntomas, pero hay muchos más que nos indican que la capacidad de adaptación del ser humano que lo ha llevado a ser un ser vivo capacitado para doblegar elementos naturales terribles que harían desaparecer a cualquier otra especie. Temperaturas extremas, ausencia total de agua, de comida. La capacidad para adaptarse, para ver la televisión con interferencias, para dominar los momentos de infelicidad que la vida contiene sin jodernos la vida a nosotros y a los que nos rodean, todo eso se está perdiendo o se ha perdido definitivamente y si perdemos esa capacidad de adaptación, estamos camino de la extinción total. Para las máquinas es 0 y 1, para nosotros es ser o no ser y por este camino será no ser.


Las películas, por un lado, nos muestran cómo las máquinas intentan tomar el poder y dominar el mundo, así a lo bestia, entre explosiones y fanfarrias. No les hace falta, lo están conquistando con el lenguaje que nosotros mismos les hemos dado. No habrá discurso final tipo "he visto cosas que jamás creeríais...", no les hace falta. Por otro lado, el cine y los documentales siempre nos hablan de las extinciones masivas como algo traumático (un día estás viendo la final de la champions y al otro día el ser humano se ha extinguido, es una  extinción también digital, estoy y desparezco), pero no. Los dinosaurios desparecieron por su incapacidad para adaptarse a la nueva realidad producida sí, por un elemento traumático, un meteorito, pero no fue un ser o no ser (excepto los que estaban alrededor de la península del Yucatán), los dinosaurios se extinguieron poquito a poco, sin darse cuenta. La extinción humana, también será así, poco a poco, de forma sorda. Cada vez que un niño se muere de aburrimiento si le quitan su tablet o se queda sin wi-fi, incapaz de inventarse un juego nuevo; cada vez que alguien al llegar a los 40, descubre que su vida no le gusta porque es infeliz, sin darse cuenta de que necesita adaptarse a una nueva realidad y que ya no es un adolescente; cuando somos incapaces de distinguir entre la falsa realidad que el capitalismo nos arroja a través de los medios de comunicación y la realidad misma; cuando sólo vemos blanco o negro, sin matices sin adaptación, es un pasito más hacia la desaparición completa. Entonces sí que será, para entendernos, 0 total y para siempre. La felicidad total es imposible y la vida está llena de pruebas y sin sabores, pero en estas circunstancias me gusta recordar otra frase de Annie Hall: Dos mujeres de edad en un hotel de alta montaña comenta una a la otra, "¡Vaya, aquí la comida es realmente terrible!", y contesta la otra: "¡Y además las raciones son tan pequeñas!". Pues básicamente así es como me parece la vida, llena de soledad, histeria, sufrimiento, tristeza y sin embargo se acaba demasiado deprisa."